¿Un antes tuvo que haber? Parece. ¿Siempre un antes, aunque se ignore? Algo. Un subterráneo yo, otro río antes del río –¿y por eso creemos que después Otro habrá? Acuífero del Misterio antes que cualquier antes que podamos figurarnos. Y un hambre, todo el Tiempo un hambre, desde la Eyaculación Primigenia (¿o queda aquí decir sed?) para encontrar lo poroso calizo y drenarse; “nacer”, dirán. ¿En verso o en prosa? ¿Con rima o sin ella? Dirán. Pero de ahí nada sabemos y, mucho menos, sabremos; mientras vayamos en cauce -seguro. ¿Una oculta prosa ciertamente líquida pero más caliente y densa, a través de la freática capa empujó y lo duro-duro durar no pudo? ¿O el flüir cantarín endecasílabo? –más desvergonzado aún. Basta. Nadie se ha adelantado desde tal antes ni ha regresado del después. Nadie. Aunque se cuente y se cante. Con este acuoso ojo que mana libre, ridículo, pleno y enorme debajo de todo pie, ahora y aquí, empieza el deslizamiento inevitable. Sólo esto existe. ¿Y quién vislumbra de veras por cuánto? Así vamos todos, sin que nadie, absolutamente nadie, sepa.
Escrito el 27 de julio de 2008.
martes, 11 de noviembre de 2008
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1 comentario:
Es cierto, Martìn, asì vamos sin que absolutamente nadie sepa. Me gustaron tus acuosas reflexiones, pero màs encontrar tu blog y comunicarme ahora contigo. Soy tu amiga Margarita Aguilar. Vivo en Saltillo desde hace ocho años y te mando muchos saludos mientras sigo dejàndome llevar por mi corriente subterrànea.
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